La manera más fácil de saber con qué frecuencia cambiar tus lentes de contacto es fijarte en la etiqueta del envase de los lentes de contacto. Aunque sigas un esquema diario de limpieza de tus lentes de contacto, debes reemplazarlos tal como se indica en la etiqueta para evitar la acumulación de gérmenes que puede aumentar el riesgo de infecciones oculares.
Esta es la duración de los distintos tipos de lentes de contacto:
¿Te preguntas cómo saber si tus lentes de contacto están vencidos? La respuesta está en el envase.
Es importante prestar atención a la fecha de vencimiento indicada en los lentes de contacto y usarlos solo la cantidad de tiempo recomendada. El uso de lentes de contacto después de la fecha de vencimiento puede afectar negativamente la salud visual. A continuación, se describen algunas señales en los lentes de contacto vencidos que indican que es tiempo de reemplazarlos.
Los lentes de contacto viejos pueden acumular depósitos de proteínas y bacterias, lo que causa irritación y molestias.
Si tu optómetra ajustó tus lentes de contacto correctamente, no deberías sentirlos incómodos, por lo que si has limpiado tus lentes de contacto y sigues sintiendo irritación, puede ser una señal de que ha llegado el momento de reemplazarlos.
El uso prolongado de lentes incómodos puede generar problemas más graves, como rasguños o infecciones en los ojos.
Inspecciona a menudo tus lentes y límpialos de manera exhaustiva. Si sigues teniendo la visión nublada o borrosa después de limpiar tus lentes de contacto con un enjuague de solución salina, es posible que estén vencidos.
La acumulación de bacterias, los depósitos de proteínas o la descomposición del material de los lentes a lo largo del tiempo pueden causar que los lentes de contacto parezcan turbios. Esta acumulación puede interferir con tu visión, causar molestias y aumentar tu riesgo de sufrir ojo seco o infecciones.
Si tus lentes de contacto están claramente dobladas o abolladas, debes reemplazarlas. Los lentes de contacto doblados o rasgados pueden raspar la córnea y facilitar la penetración de bacterias, lo que aumenta el riesgo de infección y otras complicaciones.
Los lentes dañados también pueden afectar la visión. Siempre manipúlalos con cuidado e inspecciónalos antes de su uso. Si notas que un lente está rasgado, cortado o doblado, deséchalo y cámbialo por uno nuevo.
Hay muchos tipos de lentes de contacto en el mercado que están diseñados para distintas condiciones y preferencias.
Por ejemplo, puedes preferir lentes con más hidratación si tienes ojo seco, lentes multifocales para la presbicia, lentes tóricos para el astigmatismo, protección UV o simplemente lentes de contacto que se puedan usar más tiempo.
Cambiarte a lentes de contacto con mejores características puede resolver tus molestias. Analiza las opciones con tu optómetra.
Saber con qué frecuencia cambiar tus lentes de contacto es importante, pero cuidarlos de forma adecuada es igual de fundamental. Estos son algunos consejos para sacar el máximo provecho a tus lentes:
Las bacterias y otros microorganismos pueden acumularse fácilmente en los lentes de contacto, lo que deriva en afecciones como la conjuntivitis, la queratitis y otras infecciones oculares. Sigue estos consejos para prevenir la acumulación y los gérmenes:
Si tus lentes de contacto vencieron, la receta está desactualizada o tienes los ojos irritados a pesar de la limpieza y cuidado adecuados, es hora de reemplazarlos.
Programa una cita en el Centro de Cuidado de los Ojos de Pearle Vision cercano, donde nuestros optómetras pueden actualizar tu receta para el mejor ajuste, examinar otras causas de las molestias oculares y darte consejos sobre los mejores lentes para tu visión.
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