Mientras que algunas personas pueden presentar signos visibles de la afección, como un ojo que se desvía o parece incapaz de enfocarse, muchos síntomas del ojo perezoso pueden pasar desapercibidos. Algunos síntomas que se reportan habitualmente incluyen visión reducida en el ojo afectado, problemas de percepción de la profundidad, estrabismo, cerrar un ojo e inclinar la cabeza con frecuencia. Lamentablemente, los niños no siempre tienen un estándar de lo que es ver bien, sobre todo si tienen problemas de visión desde hace tiempo. Como resultado, a menudo no expresan preocupación por estos síntomas. ¡Es por eso que un examen de la vista completo siempre es la mejor manera de detectar cualquier problema de visión!
El desequilibrio muscular es una causa común del ojo perezoso. Cuando los músculos que regulan la posición de los ojos están desparejos, puede ser difícil que los ojos trabajen de forma conjunta y coherente. Algunos problemas de visión comunes como la miopía y la hipermetropía pueden provocar el trastorno del ojo perezoso si no se los trata con espejuelos o lentes de contacto. Otros factores de riesgo incluyen parto prematuro, baja talla al nacer, antecedentes familiares de ojo perezoso y discapacidades de desarrollo. En realidad, cualquier afección que vuelva borrosa la visión del niño o haga que sus ojos se crucen puede resultar en el trastorno del ojo perezoso. ¡Por eso es importante programar exámenes de la vista regulares para tu familia!
El tratamiento del ojo perezoso depende de los síntomas que experimente la persona y de la causa raíz de la afección. En la mayoría de los casos, los espejuelos pueden ayudar a corregir la disparidad entre los ojos. Por eso es importante hacerse exámenes de la vista regulares, especialmente los niños. Algunos profesionales de atención médica recomiendan el uso de parches oculares en el ojo más fuerte, lo que obliga al cerebro a usar el ojo más débil. Con el tiempo, esto puede generar equilibrio entre los ojos. Un tratamiento similar consiste en el uso de gotas oculares que contienen atropina. Cuando se administran al ojo más fuerte, estas gotas pueden impedir temporalmente su habilidad de ver con claridad. Otra vez, esto obliga al cerebro a usar el ojo afectado, y así se fortalece.
Un diagnóstico temprano de la ambiopía y un tratamiento a tiempo de las afecciones oculares subyacentes son las claves para prevenir los problemas a largo plazo. Es importante que siempre supervises a tu hijo para detectar signos de problemas de visión, así estarás listo para actuar con rapidez. La forma más confiable de defenderse del ojo perezoso es hacerse exámenes de la vista regulares – en especial durante la infancia.
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